martes, 9 de junio de 2009

Un nuevo ritual


En menos de 15 días me enfrento a uno de los exámenes más decisivos de mi vida. Selectividad hace unos años fue otro de ellos, y queda el de conducir, que será cuando sea.

Estoy histérica, tensa y con llorera nerviosa. Da gusto estar a mi lado en estos momentos, vaya. Por lo que he comprobado, ese es el estado de ánimo común. Más aún para los primerizos como yo.

No sé si cuando entre en el aula seré de las que tengan que arrancarles el boli de la mano para que dejen de escribir, o de las que les pueden los nervios y salen corriendo como alma que lleva el diablo. No sé si cuando esté frente al Tribunal me tiemble la voz y no pueda confiar en las piernas para sostenerme. No sé si cuando salga gritaré de frustración o de emoción. No sé tantas cosas... Yo, que soy de las de tener las cosas miradas, atadas y confirmadas, no puedo con este "no saber".

Así que tengo que buscar recursos que me hagan sentirme un poco más segura. Uno es autoconvencerme de las cosas que sí sé. Sé que la gente que me rodea me apoya y me está dando muchos ánimos. Sé que debo confiar en mis posibilidades y no decepcionar a quienes también confían en ellas. Sé que si no sale bien, dentro de 2 años tengo otra oportunidad, e iré más preparada. También sé bastantes cosas.

Todos tenemos nuestros rituales, nuestros amuletos, nuestras creencias.

Yo hace tiempo que dejé de pedirle cosas a los santos porque creo que no nos llevamos muy bien. Alguna vez, medio en broma, medio en serio he clamado a Zeus (una, que lleva la cultura clásica muy dentro) Esta vez he realizado un acto apelando al karma, a ver si por ahí consigo algo. He ido a un Centro de Transfusión de Sangre, al central de Madrid, y les he donado casi medio litro de mi sangre. Quién sabe, quizá las esperanzas de los receptores contribuyan a cumplir las mías. Y hay algo más: me he prometido que si tengo éxito en mi examen, seré también donante de médula.
Es curioso, sólo el pensarlo me ayuda a sentirme más tranquila :)


2 comentarios:

  1. J.O.E. (Ignatius...)10/6/09 10:28

    Tras salir del "ciber-armario" creo que es el momento de echarte unos guiños de torpe lascivia "internetera" en forma de comentarios a tus entradas "blogueras", así no pareceré un voyeur sin veta...

    En mi humilde opinión, mi pequeña TaniT, creo que lo que te provoca ese nerviosismo cerval es la brecha de recompensa entre el éxito y el fracaso en tu empresa opositora.
    Tú misma me has abierto los ojos: tienes la pulsión de hacer penitencia tras el éxito para igualar de alguna manera dicha diferencia. Así, tenemos por un lado algo malo: no aprobar y sus consecuencias, y algo no tan bueno: aprobar, sus consecuencias buenas y las malas añadidas de manera artificial (penitencias que no te maten, claro.)

    Tras este vulgar análisis y dejando claves para el estudio de la penitencia religiosa (ésta con penitencia preventiva), me despido deseándote toda la suerte y todo el valor del mundo, y que no sigas donando más, chiquilla, ni te fustigues, ni te coloques un cinturón de San Erasmo, que te queremos entera para cuando nos cuentes tu vida de profesora. ;-)

    ¡Échale huevos, que los tienes! (o lo que quieras, vamos...)

    Un abrazo.

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  2. Joé, pues me había comprado el último grito en cilicios. No lo he desempaquetado aún, supongo que me dejarán devolverlo.

    J.O.E. vas a tener que darme unas clases de oratoria para convencer al Tribunal diga lo que diga.

    La verdad es que el análisis que has hecho me ha dejado a cuadros. El subconsciente es fuerte, así que no niego que posiblemente esté influenciada por él y me esté llevando a la penitencia sin yo saberlo.

    Gracias por esos ánimos :) Siempre se agradecen y hacen que tenga un 3% menos de ansiedad.

    Un abrazo, lector pseudovoyeurista ;)

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